El Hotel Punta Grande está en las Puntas, en la isla del Hierro (Archipiélago Canario), y según el Libro Guiness de los Records es el más pequeño el mundo, con 600 metros cuadrados y tan sólo cuatro habitaciones.
Aun en pleno siglo XXI no resulta fácil llegar a El Hierro, un territorio protegido en su totalidad por ser reserva de la biosfera, pero aún así el esfuerzo merece la pena. En el Punta Grande espera su dueña, Noemí Thinosi, una italiana emprendedora que fue también la primera persona en abrir un restaurante italiano en El Hierro, para entregarnos las llaves de la habitación. Antes de que ella se pusiera manos a la obra con la rehabilitación, el espacio del hotel pertenecía a una de las familias más señaladas de la isla del meridiano, y era utilizado como despacho de aduanas en el comercio con América.
Hasta sus cuatro habitaciones llegan hoy todo tipo de visitantes: desde eurodiputados que buscan olvidar el estrés de Bruselas pescando con caña desde su habitación (cosa que es posible desde uno de los dormitorios) hasta actores o gente anónima que quieren sentirse únicos en un espacio inolvidable.
No hay que esperar grandes lujos en el Punta Grande; más que un hotel es un anti-hotel. Aquí no hay ni teléfono ni minibar ni televisor: nadie necesita quedarse mirando a una caja cuando puede sacar la cabeza por la ventana y contemplar la belleza pétrea de los roques de Salmor. O mejor aún: bucear por las aguas que los rodean y observar de primera mano el espectáculo de unos de los mejores fondos marinos del mundo.
El hotel es una oda al reciclaje artístico, tendencia que se ha puesto muy de moda en los últimos años pero que parece incardinada en el espíritu de ciertos lugares de Canarias. Maderas procedentes de los barcos para los cuartos de baño y un sinfín de objetos recuperados de naufragios como brújulas, cartas marinas o un traje completo de buzo adornan las estancias de este pequeño tesoro, que espera con los brazos abiertos al huésped que quiera perderse para poder encontrarse a sí mismo.
Pocos lugares conservan su autenticidad y sus valores naturales como la Isla de El Hierro,la menor en extensión del Archipiélago y uno de los rincones más bellos de cuantos baña el Océano Atlántico.
En poco más de 278 kilómetros cuadrados, el visitante descubre con sorpresa un continuo contraste de paisajes muy diferentes, en los que podrá admirar coladas de lava, conos volcánicos, verdes pinares, suaves praderas o auténticos bosques de lauráceas (la laurisilva), junto a costas rocosas de colosales acantilados que se hunden en unas aguas azules, transparentes y llenas de vida.
En El Hierro podrás vivir un verdadero encuentro con la naturaleza, recorriendo sus senderos, a pie o en bicicleta, sobrevolando sus valles en parapente o adentrándote en sus tubos volcánicos para disfrutar de una nueva forma de hacer espeleología. El bosque de las sabinas milenarias, el faro de Orchilla o la Cueva de Don Justo, en La Restinga, vierten toda su magia ante los ojos del visitante ávido de lugares singulares y naturaleza viva.
En El Hierro también podrás conocer los fondos marinos más espectaculares: aguas transparentes que pondrán ante ti un increíble paisaje volcánico y cientos de especies subtropicales. Otro de sus indudables atractivos está en el Poblado de Guinea y el Centro de Recuperación del Lagarto Gigante, una especie endémica y protegida de notable interés científico.
Disfruta de El Hierro en sus alojamientos rurales, en establecimientos llenos de encanto donde te sentirás como en casa. Puedes elegir, si es tu deseo, el hotel más pequeño del mundo o un acogedor apartamento cerca de las piscinas naturales, ideales para el baño.
En El Hierro podrás vivir un verdadero encuentro con la naturaleza, recorriendo sus senderos, a pie o en bicicleta, sobrevolando sus valles en parapente o adentrándote en sus tubos volcánicos para disfrutar de una nueva forma de hacer espeleología. El bosque de las sabinas milenarias, el faro de Orchilla o la Cueva de Don Justo, en La Restinga, vierten toda su magia ante los ojos del visitante ávido de lugares singulares y naturaleza viva.
En El Hierro podrás conocer los fondos marinos más espectaculares; aguas transparentes que pondrán ante ti un increíble paisaje volcánico y cientos de especies subtropicales. Otro de sus indudables atractivos está en el Poblado de Guinea y el Centro de Recuperación del Lagarto Gigante, una especie endémica y protegida de notable interés científico.
Disfruta de El Hierro en sus alojamientos rurales, en establecimientos llenos de encanto donde te sentirás como en casa. Puedes elegir, si es tu deseo, el hotel más pequeño del mundo o un acogedor apartamento cerca de las piscinas naturales, ideales para el baño.
Además de sol, playas y buen ambiente, las Islas Canarias nos ofrecen una interesante, divertida y diferente propuesta de Navidad.
Los canarios presumen que en Canarias se puede disfrutar a la vez de la nieve y de 21 grados al sol, temperatura media de esta época del año. En Tenerife no es extraño ver la cima del Teide nevada durante los meses de diciembre y enero. Y a menos de dos horas en coche, en el sur de la isla, disfrutar de un sol entre 18 y 20 grados.
Senderismo, playa, buceo, sky… como verás, un sinfín de propuestas para disfrutar Canarias al sol de la navidad.
Pero Canariastambién es el destino ideal para las compras de Navidad. El archipiélago es puerto franco, por lo que infinidad de artículos de regalo son mucho más baratos que en la Península o en el resto de Europa.
La hospitalidad canaria sigue vigente también en Navidad. Las calles de las diferentes comarcas de las islas suelen convertirse en el escenario habitual de animadas parrandas que entonan sus cantos en las noches navideñas. Esta costumbre se ha perpetuado de distinta manera en los diferentes pueblos del archipiélago. Sin duda, Tenerifey La Palma son las islas en las que la tradición de Los Divinos (llamados así porque cantan «a lo divino», en contraposición a «lo terrenal») se encuentran más profundamente enraizada, y no es extraño encontrar varios de estos grupos rodando a sus convecinos desde que empieza a avanzar el invernal mes de diciembre.
Y para terminar de la manera más dulce, un dulce típico: las deliciosas Truchas, empanadillas rellenas de cabello de ángel, almendras o batatas.