El faro del fin del mundo
“S.M. la Reina (q.D.g.) se ha servido disponer que el día 30 del mes de Noviembre próximo se ilumine ese faro. En su virtud y sin esperar nuevas órdenes el expresado día y a la hora marcada por el Reglamento encenderá V. el mismo, continuando así en lo sucesivo”.
=D que a V. m. a. = Palma 13 de Setiembre* de 1861
El Ingeniero Jefe. Emilio Pou
Al Torrero Principal del Faro de Formentera.
Así empezaba la vida del faro de la Mola en tiempos de Isabel II, que fue quien ordenó construirlo, y que aún hoy se le suele denominar como “Faro de Formentera” ya que fue durante bastante tiempo el único faro que había en esta isla. Más tarde se construyeron otros.
Desde entonces alumbra noche a noche las oscuras aguas nocturnas de esta zona; tan solo en dos ocasiones ha dejado de iluminar la negra noche de la zona, una durante la guerra de Filipinas y otra durante la guerra Civil española.
El imponente “Faro del fin del mundo” se eleva sobre unos impresionantes acantilados a una altitud de 192 metros sobre el nivel del mar. Julio Verne inmortalizó al dedillo Formentera en su novela “Héctor Servadac“, dicen que inspirado por el faro, aunque otras fuentes lo señalan como el motivo de inspiración del célebre autor para su novela “El faro del fin del mundo“. Actualmente existe un monolito en honor del escritor. En estos acantilados no faltan la endémica lagartija (llamada sargantana en Ibicenco) y una numerosa colonia de gaviotas que revolotean constantemente las cercanias del faro.
La luz del faro de la Mola, electrificado en 1.973, alcanza una distancia de 23 millas naúticas. En su planta cuadrada de 300 m2 han llegado a residir en el pasado hasta tres familias de fareros o torreros.

Como curiosidad, cabe señalar que entre 1860 y 1880 constan una treintena de accidentes marítimos en las inmediaciones de Formentera. Al parecer, los formenterenses tenían cierta pericia en atraer a los barcos en noches de tormenta -con señales luminosas equívocas- hasta la costa donde embarrancaban, para saquearlos después.
En 1.923 se comenzó a construir la carretera entre el Puerto de La Sabina y La Mola y se terminó en 1.925.